Series · CUIDADO · 05 de 10

El segundo café

Ofrecer otra taza es fácil. Saber si conviene ofrecerla, no tanto.

Hay quien quiere seguir y no se anima a pedir, y hay quien ya tomó lo que quería y acepta por compromiso. Desde afuera se ven igual.

Se ofrece una vez y la respuesta se respeta. Si insistís, la atención se vuelve una obligación.