Series · SERVICIO · 04 de 10
El espacio vacío
Llenar una taza hasta el borde es un error de volumen y de olfato.
La proporción clásica de degustación pide casi el triple de espacio que de líquido: para un espresso de 40 ml, la taza necesita rondar los 110 ml de capacidad.
Ese aire que queda arriba es la cámara donde se concentran los aromas volátiles antes de que acerques la nariz. También es lo que te permite mover la taza sin derramar una gota. El vacío también es parte del café.