Series · SERVICIO · 03 de 10

La forma

Una taza de espresso no es un cilindro en miniatura.

Las paredes deben ser delgadas en el borde para que el labio apenas sienta el límite. Y el fondo tiene que ser curvo: esa curva guía la caída del café durante la extracción, permitiendo que el líquido ruede sobre sí mismo y preserve la emulsión de los aceites y la textura de la crema sin romperla.

La forma de la taza cuida lo que la máquina tardó veinticinco segundos en construir.